siendo sincera
23 de agosto de 2013
10 de agosto de 2013
Pequeña muerte.
El instinto me plena, me oprime la plenitud del deseo. Tiemblo, me sacudo en la espera, necesito que tu mano toque mi piel. Pero no lo haces. Continuas observándome, tus ojos brillando intensamente en la semi oscuridad de este pequeño mundo nuestro, imposible de comprender para los demás. Sacudo las muñecas, las ataduras continúan firmes. El placer se intensifica, se hace crudo y punzante. Un gemido escapa de mis labios. El ardor me envuelve, me sofoca, canta canciones secretas que solo tú y yo conocemos.
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